jueves, 24 de febrero de 2011

el musico

¡Quiero ser compositor! ¿Cuántas veces hemos escuchado decir eso?, tal vez no muchas y cuando lo hacemos nos parece extraño, vago o incluso fantasioso y probablemente lo sea pero eso mismo es lo que lo hace tan especial. El pensar en pasar tus días tratando de dibujar la perfección de la humanidad en piezas y versos es atrevido, probablemente iluso, y hasta altanero el pensar  que una sola persona tiene el poder de hacerlo. Pero quien más que un simple humano para expresar la humanidad, esos sentimientos que inexplicablemente brotan sin poder controlarlos. Mi meta en es lograr encapsular tan solo un fragmento de la vida en una canción, una vez que logre plasmar lo que he pensado por largo tiempo y el mundo lo escuche, puedo decir con certeza que moriré en paz.
Como músico hay que saber muchas cosas, pero como humano solo es necesario existir para poder entender aunque sea por un segundo lo que otros sienten. Hay que sentir la nostalgia de Chopin, la liberación y la locura de Beethoven, la genialidad y perfección de Mozart, la oscuridad de Tchaikovski y muchos músicos más, que trascendieron la muerte y marcaron la historia de la música misma. Y es que la  música no distingue épocas, lugares ni idiomas simplemente es; estos genios nos dieron algo que permanecerá por siempre. Pero, ¿Qué hemos dado nosotros?, realmente nada, pocas personas han logrado expresar las genialidades y dificultades de nuestros tiempos, pocos se han tomado la molestia de explicar al mundo que pasa con él, las formas de expresión artística y humana se han reducido a las exigencias de un mundo que quiere que todo sea más fácil, pero la música puede ayudar a rescatar parte de lo que hemos ido perdiendo como personas. Hay que darles la oportunidad a las personas, no hay que juzgarlas por lo que hacen sino por lo que son. ¡Quiero ser compositor, ¿y que?!

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